|
 
Conocida como el oasis de América, la laguna
Huacachina está ubicada a sólo 5 kilómetros al oeste de la ciudad
de Ica, se presenta como un verdadero oasis natural en medio
de las blancas arenas del desierto. De aguas color verde esmeralda,
surgió debido al afloramiento de corrientes subterráneas y alrededor
de ella ha aparecido una abundante vegetación compuesta de palmeras,
eucaliptos y los típicos guarangos, que sirven para el descanso
de las aves migratorias que pasan por esta región. Todo ello
contribuye a hacer de la Huacachina uno de los lugares más vistosos,
bellos y un atractivo turístico completo de la costa peruana. El
visitante puede acampar, practicar tabla sobre arena ó sandboard,
alquilar carros tubulares para dunas, practicar trekking bordeando
la laguna y hasta puede darse un chapuzón en sus aguas.
La leyenda de esta belleza natural nos dice
que cerca de este lugar vivía una princesa incaica, joven y
conocida como Huacca-China (la que hace llorar).Era una princesa
de verdes pupilas, áurea cabellera y canta de manera que no
hay a quien no hace llorar su canción, porque ella tiene un
secreto y es el que su corazón quedo enamorado de un feliz varón. La
princesa busca un rincón donde llorar y al hallarse libre, cava
ante el árbol el hueco de un donde hundir el dulce nombre de
su amor. Cierta vez en el hueco que había abierto en la arena,
ante el algarrobo, lleno de agua tibia sumerge su blanca desnudez,
sale del baño, se envuelve en la sabana y al verse en el espejo,
descubre un espía, un cazador, que a la visión de su belleza,
prendado de sus encantos, vinose como un sátiro, hacia ella. La
princesa huye seguida obstinadamente por el cazador entre las
dunas y breñas en las cuales iba dejando la fugitiva trozos
desgarrados de su manto, que por momentos dejaba ver su desnudez.
La sabana quedo enredada en un ágil brinco de un zorzal y la
princesa sigue desolada sin fijarse en nada pero la sabana abierta
se hizo arenal. Huía la princesa con su espejo en alto, quiso
dar ella un salto, pero tropezó y de su puño falto de fuerzas,
se escapo el espejo. Y ocurrió una conmoción, pues el espejo
roto se volvió en laguna y la princesa transformándose en una
sirena que en las noches de luna sale a cantar su antigua canción. Los
Comatraneros (ciudadanos de la zona) sostienen que existe una
corvina encantada, la cual dicen haberla visto, pero por más
que calan las redes nunca llegan a apresarla. También hay
una leyenda de la vieja que toca su cajita para aumentar de
ese modo el caudal del agua y es la explicación que da la gente
para ese extraño sonido de los cerros cuando lo bate el viento.
|